El monstruo, nosotros mismos lo hemos creado…
El monstruo, nosotros mismos lo hemos creado…

Lo firmo y lo cumplo....

Abre ese link:
mayo 23, 2012 de 5pm a 7pm – el llano en oaxaca centro
mayo 23, 2012 de 5:15pm a 9pm – Metro Sevilla
mayo 23, 2012 de 6pm a 8pm – Estela de Luz
mayo 23, 2012 de 6pm a 9pm – Plaza del Colegio Civil
mayo 23, 2012 de 6pm a 8pm – Glorieta de la Paloma de La Paz

Depredadores de Bicis en: https://www.facebook.com/pages/El-Esp%C3%ADritu-de-los-C%C3%ADnicos/125716547484647
¿Dios no quiera que el día de mañana, con una pistola en mano, aquella persona sienta la misma indiferencia que yo sentí cuando la vi en la calle…?
“Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos”

Jai Hari Singh
“Pinches políticos, en qué país más jodido estamos y nosotros qué?” ¡Cuántas veces no hemos ritualmente recitado estas palabras! ¡No me malentiendan! Me hago totalmente responsable de esa situación, cada vez que un empleado de alguna empresa se lava las manos de alguna queja diciendo que “no es su culpa”, que es “política de la empresa”; cada vez que leo –una vez más—que se ha descubierto una multimillonaria cuenta bancaria de algún político corrupto y no se hace nada; cada vez que veo a la gente completamente drogada con tíner limpiando los coches en el semáforo; cada vez que me subo al metro y veo las caras tristes de centenares de mexicanos que vuelven una noche más a sus casas sin ningún aparente sueño que perseguir que el de su perseverante somnolencia.
“Necesitamos una izquierda moderna, democrática y ciudadana para contrarrestar los efectos nefastos de un regreso del PRI al poder”
¿Dónde está Marcelo? Sabemos que sigue administrando pacientemente nuestra ciudad. Sin lugar a dudas, Marcelo ha sido el mejor Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Sus logros son muy palpables: seguridad, medio ambiente, cultura, equidad de géneros, atracción de capitales y visibilidad internacional…
Muchos piensan que Marcelo perdió la oportunidad de llegar a la presidencia por falta de “pantalones” y por cometer demasiados errores: ¿Por qué siguió Marcelo apoyando a la gente de Andrés Manuel López Obrador durante su gobierno en el DF? Éste ya había traicionado a su propio partido jugándosela con los grupúsculos de izquierda (PT, Convergencia y otros)… ¿Quizás Papá Camacho “el remendador” todavía hacía sombra?

Es mejor se odiado por lo que eres que amado por lo que no eres....
“El político trata sólo con la política; el moralista, con la moral; el sediciente maestro espiritual, con el espíritu; cada cual pensando que es un experto y excluyendo a todos los demás. Toda nuestra estructura social se basa en eso, y así estos líderes en las diversas áreas de la actividad humana, causan mayores estragos y traen más desdicha al mundo. La política es meramente un instrumento de explotación; pero si él considera la vida como un todo, no únicamente la política (por la cual entiende sólo su país, su pueblo y la explotación de los demás), y contemplara los problemas humanos no como problemas nacionales, sino mundiales; no como problemas americanos, hindúes o alemanes; entonces, si comprendiera aquello de que hablo, sería un verdadero ser humano, no un simple político.”
El buen político, J. Krishnamurti
En nuestras épocas es muy difícil encontrar “buenos” políticos. Generalmente esta expresión habla de los políticos hábiles, que saben “moverse”. Sin embargo a muchos se les olvida que ser un “buen político” requiere de más cualidades que las de un “simple político”.
En efecto nuestra historia política reciente se basó hasta hace poco en un discurso por cierto recitado muy ritual e inteligentemente a la vez antagónico, autoregulado y de balance dizque justo entre una ideología retórica francamente revolucionaria alentando los “estados histéricos” de un pueblo en celo, y otra de facto discretamente conservadora dándoles seguridad a los influjos de inversión de capital y tranquilizando los posibles temores de la pequeña burguesía naciente.
Los doce años de PAN que siguieron, a pesar de cargar con el peso del “¡No nos falles!” lanzado en el Angel de la Independencia y comprometiendo a Vicente Fox el día de su elección, no supieron capitalizar su popularidad del inicio de su gestión, para “engendrar” un nuevo régimen integralmente democrático. En efecto, no apareció esa “raza” de hombres inteligentes, desinteresados y visionarios, de buenos políticos.

Mi domicilio exacto son los sueños... (...épale...)

El Maestro y el Alumno
El alumno le pregunta a su maestro: “No estoy animado para nada. ¿Qué debo hacer?” El Maestro le contesta: “Anima a los demás!”

Calidad de Vida
Una vez más tenemos el gusto de contar con la presencia de Jai Hari Singh, Coach de negocios, empresario, Sanador y Maestro de Kundalini Yoga, quien esta vez nos habla sobre un importante tema: la calidad de vida.
Comúnmente en la vida empresarial nos adentramos tanto a los negocios que olvidamos las demás cosas que son igualmente importantes para poder lograr unaexistencia plena y feliz. El secreto está en definir las prioridades y buscar el equilibrio: dedicar el tiempo y el espacio necesarios para el trabajo, y el tiempo y el espacio correspondiente a la familia, la pareja, los gustos personales, etc.
En este episodio, Jai Hari nos orienta sobre estos temas y nos aconseja para alcanzar una verdadera calidad de vida, a través de la meditación, una buena alimentación, cambiando ciertos hábitos y por supuesto, practicando yoga.
Escucha el episodio 35 de Empresarios Compartiendo: Calidad de vida…

Jai Hari Singh en el Aeropuerto de Albuquerque, NM
Seguramente alguna vez te has sentido tenso por las presiones laborales, porque has tenido que tomar una importante decisión empresarial, o porque los asuntos familiares no te dejan concentrarte por completo en tu trabajo. Sin duda, todos hemos experimentado el estrés, pero hay muchas formas para combatirlo y evitarlo; ypracticar Yoga, meditación y relajación, es de mucha ayuda.
Hoy nos acompaña Jai Hari Singh, Coach, Sanador y Maestro de Kundalini Yoga; que además ha sido exitoso empresario, tanto por su cuenta como formando parte de importantes compañías como grupo Telmex (Red Uno), quien nos comparte algunos de los conceptos y técnicas que practica y enseña.

Jai Hari Singh en Antigua, Guatemala
En ocasiones, al querer emprender algo nuevo, desarrollar una idea, o buscar nuevos horizontes, los empresarios se topan con un gran obstáculo personal: el miedo, sobre todo, miedo al fracaso. ¿Cómo enfrentarlo? Y cuando no se ha tenido el éxito esperado, ¿cómo superar ese momento? Lo primero es reconocer que, como nos dice nuestro invitado de hoy, “el fracaso es una representación mental, en la cual piensas que lo que te ocurre es un fracaso, cuando en realidad es lo que el Universo te pone para aprender algo“.
Una vez más está con nosotros Jai Hari Singh, Coach de negocios, empresario, Sanador y Maestro de Kundalini Yoga; quien con sus enseñanzas nos guía y nos orienta para poder enfrentar y superar nuestros miedos y evitar sentirnos fracasados.
Escucha el episodio 25 de Empresarios Compartiendo: Superando los fracasos…
Hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer. ¿Valió la pena?
Gandhi
Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo
Leon Tolstoï

¿Cómo pesarse?
Gracias Fernanda Familiar por pasarnos ese requetebuen tip…. Veremos cómo lo aplicamos…

2012

¿Crecimiento/Decrecimiento? That's the question!

Estatus de la libertad de expresión en Internet en el 2011
http://alt1040.com/2011/12/estado-de-la-libertad-de-expresion-en-internet-durante-2011
¿Queremos que la noche sea eterna…?

Nueva Era No 1 Portada
¡Feliz Año Nuevo!
Un año nuevo siempre va acompañado de buenas intenciones. Este año las lanzamos para nuestro país con un reto formidable: dejar de jugar con la imagen que nos hacemos de nosotros mismos. El tiempo apremia. Tenemos que revertir las tendencias. Y es hora de despertar de nuestro largo letargo, de nuestro temor a destacar, a confrontar, de nuestro “cotorreo”; es hora de apoderarnos de nuestros talentos y conectarnos con la fuente de nuestra creatividad y de nuestro ser. Parece que todos participamos, en menor o mayor medida, de una tragicomedia nacional: respetar las reglas y las formas es cuestión de supervivencia; todos sonreímos o nos enojamos, pero nos encargamos de no tocar fondo. En pocas palabras: tenemos una característica muy “británica” de hablar de algo que no es relevante para justamente no llegar al punto de asumir nuestras realidades, a menos que lo hagamos con frustración. Y por otro lado confundimos el hecho de decir las cosas con el enojo. Todos estamos absolutamente conscientes que existe un abismo “justito/juntito” a nuestro lado, que estamos a punto de caer; peor tantito, “todos sabemos que todos sabemos” que ahí está ese precipicio, pero nadie se atreve a verlo -si no es de reojo-, ni a mencionarlo -si no es crípticamente. Seguimos con el mismo ritual, una y otra vez, “patinamos” en un vacío sin sentido, mientras seguimos contando nuestros muertos, sin nombrarlos. En otras palabras no queremos asumir. Nuestra comunicación sigue siendo muy “diagonal”. Vivimos de formalidades, supuestos y subentendidos y nuestra conversación se convierte en un albur de tres bandas, suicida, muy retórico y perverso. Recorremos un mundo fantasmagórico plagado de pasados y jeroglíficos; no nos atrevemos a saltar, porque simplemente no estamos “en estado de confianza”. ¿Tradición o traición? Preferimos refugiarnos en el calor tribal de nuestra esquizofrenia colectiva porque no nos compromete. Contemplamos ese vértigo de reojo y dejamos esas voces y culpas “reconfortantes” habitarnos e increparnos. Eso sí, somos todos muy guadalupanos, pero no sabemos –¿no queremos?- aprovechar los dones, las riquezas y las oportunidades que Dios –o el universo o cómo quieran llamarlo- pone a nuestro alcance y en cada instante, circunstancia u oportunidad.

Vivimos en uno de los países más ricos de la tierra en recursos naturales, alimenticios, culturales y los habitantes de nuestra tierra gozan de una generosidad y un ingenio inigualables, pero nuestra fe, en vez de auspiciarse pacíficamente en la intimidad del alma y en la exuberancia de nuestra devoción incondicional, reta incesantemente el poder de Dios. No queremos confrontar, queremos paz, sin embargo estamos en un estado de perpetua y fatua insatisfacción que generan nuestras “guerras intestinas”. Preferimos los falsos rituales con tacto exagerado e hipócrita a las confrontaciones incómodas. Y cuando “no podemos más” con ese exceso de emociones, nos ponemos a gritar, insultar y grillar. Y ahí no hay quien nos pare. Vamos repentinamente por el todo o el nada y no logramos encontrar el consenso. Nos aplicamos constantemente todo tipo de “anestesias exóticas y emocionales” para no tener que enfrentar el dolor, porque nuestros corazones conocen de sobra esas heridas inesperadas y resentidas. Le tememos febrilmente al despertar, al amanecer, a la cruda, al remordimiento y al reconocimiento de quienes somos verdaderamente. Queremos que la noche sea eterna…